Un horrible regalo de navidad

 25 de diciembre del 2021 – Ciudad de México.

Mi abuela siempre me contaba de la existencia de los devoradores. Creaturas nacidas del odio exacerbado de los hombres a las mujeres — muchas veces injustificado — por causas tan banales como el rechazo romántico, hasta otras más comprensibles, — pero no por eso justificadas — como el engaño y la violencia doméstica por parte de la mujer. Nunca creí en ellas, las consideraba no más que cuentos con enseñanzas importantes para los niños: Sobre respetar la integridad física y mental de la mujer, enseñándole a los jóvenes el valor y el peso que toda mujer tiene en nuestras vidas y en la sociedad. Pero hoy descubrí mi error.

A la central nos llegó el llamado de una mujer que había encontrado frente a su puerta unos extraños y llamativos despojos. La señora pensaba que quizás se trataba de restos de un perro o incluso por el tamaño, un venado. Cosa rara, pues nunca he visto un venado en plena Ciudad de México, y mucho menos con pelo rubio y rizado.

Al llegar, descubrí amargamente que esos rezagos de sangrienta carne, pelo y ropa, alguna vez fueron parte de una joven de tan solo veinte años llamada Guadalupe (sus amigos y familia la llamaban Lupita, según me informaron sus padres). Esto no pudo haber sido hecho por un humano, pues no conozco persona con dientes tan grandes como los de un mandril y garras tan afiladas como las de un felino para poder desgarrar así a una persona. Pero tampoco pudo haber sido hecho por un animal, pues las articulaciones fueron arrancadas con tal precisión, que algunos cirujanos envidiarían la habilidad del asesino. Sin duda fue un horrible regalo de navidad para sus padres.


Contexto: 

Historia corta de 300 palabras, enviada a un concurso para la prevención y consentimiento sobre la violencia hacia la mujer. No gané, así que lo publico a tenerlo guardado. 


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