Aunque la muerte nos separe

Cada noche mi esposa acaricia y besa mi espalda. Adoro la sensación de su cuerpo recorriendo y de sus labios besando cada centímetro de mi ser. Lástima que desde que murió ahogada el invierno pasado, su cuerpo nunca recupero esa calidez que tanto añoro.

Contexto:

Microrrelato de terror de máximo cincuenta palabras que envié a un concurso. Está bien como idea y para perder un minuto del día.

Comentarios

Entradas populares